La principal cualidad de las válvulas termoplásticas es su resistencia a la corrosión, de ahí que sean muy utilizadas para la conducción de productos químicos y fluidos agresivos, como puede ser el agua salada en desaladoras.
En este post vamos a ver las diferencias entre las válvulas termoplásticas y las válvulas metálicas y cómo se emplean las válvulas termoplásticas en la industria, basándonos en una información adaptada de Rodney Van, gerente de desarrollo comercial industrial de Asahi/América Inc, empresa líder en tecnología de flujo de fluidos termoplásticos y una de las marcas punteras a nivel mundial con las que trabajamos.
Son muchas las diferencias entre estos tipos de válvulas. Vamos a ver las principales:
Presiones, temperaturas y materiales
Las válvulas termoplásticas tienen una gran resistencia a la corrosión y a ataques galvánicos y electrolíticos. El rango de temperatura que soportan las válvulas termoplásticas oscila entre los –40°C y los 150°C, con presiones de hasta 230 psi. Alrededor del 70% de las aplicaciones industriales se sitúan dentro de este rango de temperaturas.

Las válvulas de PVC (cloruro de polivinilo) y CPVC (cloruro de polivinilo clorado) son las más utilizadas en la industria, ya que soportan perfectamente la mayoría de ácidos, álcalis fuertes, grasas y aceites. Sin embargo, estos materiales no son los más idóneos para disolventes, hidrocarburos clorados, ésteres y aromáticos, ya que reaccionan por permeación y pueden provocar una pérdida de resistencia de tracción.
El rango de temperatura que soporta el PVC oscila entre 0°C y 60°C, y el CPVC es nominal hasta 91°C. Estos materiales son muy utilizados por los profesionales por su coste asequible, su facilidad de instalación y la facilidad en su método de unión (encolado) en tuberías y accesorios.